La Uva

La
Terra
Alta
The skin of Gandesa
Nuestra uva nace en un paisaje bañado por el sol y arrollado por las garbinadas y el cierzo, en la falda silenciosa de las sierras de Pàndols, Cavalls y Puig-Cavaller, sobre arcillas y rocas calcáreas donde hace más de cinco generaciones ya se inclinaban nuestros antepasados.
La tierra fragmentada

Nuestro camino no se entendería sin el legado de los Vicens y los Vallespí: hombres y mujeres de la tierra —los padres, los abuelos, los tatarabuelos y más allá—, que desde 1890, ininterrumpidamente, han trabajado los viñedos esparcidos por el territorio y les han dado valor vinificando de manera honesta sus uvas.

Esta es su herencia,
sin la cual no seríamos lo que somos hoy.

Parcelas

Garnacha blanca
Nuestra uva identitaria. Identitaria porque no podría ser de otra forma en ningún otro lugar del mundo. Como nosotros mismos. Por eso sabemos que esta uva es el único resultado posible de reunir la delicadeza más sutil y la rusticidad más auténtica de la Terra Alta, donde se cultiva 1/3 de la garnacha blanca mundial.
Cariñena
La cariñena es la intensidad. De acidez, de color y de taninos. Una uva indómita, que quiere la tierra pobre y el trabajo preciso en el viñedo.
La
Sendrosa
Su anfiteatro de pequeños bancales y muros de piedra nos obliga a trabajar a otro ritmo. La tierra es pobre, formada a partir de conglomerados y arcillas calcáreas, lo que dificulta la vida de las cepas viejas —de más de 70 años— de garnacha y cariñena que crecen aquí. Estas cepas nos dan vinos estructurados y alcohólicos que se dejan envejecer fácilmente.
Lo
Grau
Los viñedos de Lo Grau reposan a la sombra del contrafuerte occidental de la Serra de Pàndols: el Puig Cavaller. Delante de sus vertientes escarpadas y abruptas, Lo Grau es un lugar fresco y tranquilo donde nos gusta venir, ya sea para controlar las uvas a la sombra de un olivo o para compartir una noche con amigos en el banco de piedra de la torre. Es un sitio especial. Quizá por eso, nuestro padre decidió, en 1991, plantar el primer syrah de La Terra Alta.
Syrah
Uva de un único lugar, que busca el sol del mediodía y la sombra al abrigo de la torre. Durante las noches de verano, cuando sopla el cierzo, su piel gruesa toma tonos azulados que llevan al recuerdo la intensidad de la noche.
Macabeo
La uva de sol que concentra todos los dorados, la fruta y las flores de una maduración temprana. Un reflejo sincero, franco y fresco de viñedos viejos de 50 años de una madurez impecable.
Les
Serres
El paraje de Les Serres se extiende sobre una suave pendiente del Coll del Moro, a casi 500 metros de altitud. Entre vestigios de la Guerra Civil y aerogeneradores en constante movimiento, las cepas viejas y en vaso de Les Serres crecen sobre suelos profundos de areniscas, margas y lutitas con incrustaciones de carbonato cálcico que nos dan vinos de aroma intenso y con una alta concentración.
Los
Perdigons
La heterogeneidad de parcelas de cepas, olivos y almendros es el reflejo del equilibrio del paisaje agrario de La Terra Alta. Trozos de tierra con poco desarrollo edáfico, superficiales y llenos de piedra conglomerada que dan pocos kilos de uva, pocas aceitunas y menos almendras. Los Perdigons, donde cultivamos garnachas blancas y tintas, es uno de estos lugares.
Garnacha tinta
La piel fina, rojiza, que trajina con transparencia el carácter primario de la tierra arcillosa. Una uva dulce que madura lentamente bajo el sol riguroso de Gandesa para brindarnos vinos afrutados y especiados.
Corral
d'en Claret
Los muros de piedra seca escalonan los bancales de syrah y garnacha blanca de este viñedo frente a nuestra vista panorámica preferida de Gandesa. Encima de un horizonte calcáreo encontramos margas y areniscas con una alta concentración de carbonato cálcico que nos dan la expresión más austera de las dos variedades.
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